GERENTES

ALFREDOFLÓREZ

fundador de la Sociedad y Escuela Coral de Madrid y CEO de Equipo Kapta
Con motivo del primer número de ‘Mundo Coral’, entrevistamos a Alfredo Flórez, fundador hace 12 años tanto de la Sociedad Coral de Madrid como de la Escuela Coral de Madrid, dos entidades que entonces concibió como un centro global de la música coral en la capital, en el que cualquier persona, independiente de su edad y nivel, pudiera cantar en coro cualquier estilo musical, además de aprender o perfeccionar su técnica vocal o sus conocimientos técnicos musicales.
Alfredo Flrez
«EL CANTO coral no es algo culturalmente anclado a la historia y tradiciones de Madrid; hay mucho trabajo por hacer»

Su vocación es la organización de eventos. Sin embargo, acabó fundando un gran proyecto estable, como son la Sociedad y la Escuela Coral de Madrid, dedicadas al mundo de la música vocal amateur. ¿Por qué?
Organizo eventos desde que era adolescente. Creo sinceramente que es algo que se lleva dentro, en el ADN. Siempre había una voz dentro de mí que me hacía meterme a organizar o emprender proyectos. Pensando en los proyectos que comentas de la Escuela Coral de Madrid y la Sociedad Coral de Madrid, la respuesta es sencilla: la música es una de las cosas más importantes de mi vida y desde siempre he sido un enamorado de la voz humana como instrumento musical. Para mí transmite la emoción mejor que cualquier otro instrumento y es, sin duda, el más bello. Hace unos pocos años descubrí algo curioso, y es que el 16 de abril había sido declarado el Día Mundial de la Voz. Nací un 16 de abril y posiblemente el universo estaba queriendo decirme algo o marcarme un camino. Siempre que he podido he tratado de trabajar y poner mi granito de arena para difundir o promocionar la música vocal y coral, ya fuera produciendo óperas, oratorios o cantatas; o poniendo en marcha festivales corales, de góspel o de música a cappella; como creando el Coro Vía Magna o la Haendel Oratorio Society. Mi pasión por la voz humana estaba detrás de todas esas iniciativas. Cuando puse en marcha la Sociedad y la Escuela Coral de Madrid, lo hice con el anhelo de crear un espacio y una estructura estable, gestionada de forma seria y profesional, para trabajar, promocionar y enseñar canto coral. La Comunidad de Madrid no contaba con ninguna escuela especializada en enseñanza coral y nuestra idea era la de consolidar un proyecto que sirviera para que cualquier aficionado al canto en Madrid pudiera disfrutar y aprender. Por cierto, que doce años después sigue siendo un espacio único en la Comunidad de Madrid. El canto coral no es algo culturalmente anclado a la historia y tradiciones de Madrid, como pasa en el País Vasco o Cataluña, y había y hay mucho trabajo por hacer. Creo que el canto coral nunca ha estado bien gestionado o promovido en Madrid. La Federación Coral Madrileña siempre ha trabajado desinteresadamente y con amor por el canto, pero intuyo que ha podido faltar un cierto criterio profesional a la hora de enfocar el proyecto. Mi idea, al poner en marcha la Sociedad y la Escuela, era crear una estructura estable que ayudara a difundir el canto coral en Madrid. Personalmente reconozco que había también algo de egoísmo por mi parte. Cantar hace feliz a las personas, y cantar junto a otras personas es algo que genera endorfinas a raudales y felicidad plena. Lo llevo viendo casi 50 años. Cuando organizaba un concierto, ya fuera de du duá en la sala El Sol, unas Vísperas de Monteverdi, un concierto de Flying Pickets en Galileo, una ópera barroca en el teatro romano de Mérida o en Conde Duque, un concierto de góspel, o acercando la ópera de Mozart a los centros penitenciarios de Madrid, el resultado siempre era igual: la gente se emocionaba escuchando voces cantar y se producía un sorprendente efecto, estableciéndose una poderosa conexión emocional. Pero además, lo mejor de todo, es que la gente que cantaba desde el escenario también era feliz haciéndolo. Cantar hace feliz, lo han demostrado estudios realizados en todo el mundo, y por eso para mí era un placer egoísta, y un honor, poder promover conciertos y festivales en los que, tanto los asistentes como los artistas disfrutaban y eran felices.

«La cultura enriquece la sociedad y le da sentido a la vida de las personas. Es la máxima demostración de que somos una especie desarrollada»

¿Qué destacaría de la labor de ambas entidades?
La labor que ambas entidades están desarrollando actualmente en nuestra sociedad es impagable. Miles de personas han pasado en estos doce años por los cursos y seminarios de la Escuela, y han podido aprender y trabajar con profesores de enorme nivel. El canto coral es una actividad mayoritariamente amateur y con la Escuela Coral de Madrid se persigue formar a la gente para que puedan disfrutar aún más, cada día, del canto. Aunque desde hace unos pocos meses, por cuestiones personales, me he tenido que desvincular del proyecto (espero que temporalmente), sé que Claudia Gagliardi y Rodrigo Guerrero, con todo el magnífico equipo que los acompaña en la gestión y el claustro de estupendos profesores, trabajan para que esta iniciativa se mantenga y crezca. Mi idea inicial era llegar a tener una Escuela Coral de Madrid en cada una de las grandes ciudades o pueblos de nuestra Comunidad y, quién sabe si más adelante, en otras ciudades de España.

¿Qué peculiaridades implica organizar un evento coral frente a otros de distinta índole?
Las peculiaridades residen, en primer lugar, en que se trata de una actividad musical y artística que implica la participación de muchas personas. Por supuesto, a nivel logístico, supone pensar en aspectos como las pruebas de sonido, que haya un espacio de suficiente tamaño que sirva para camerinos, aseos, seguridad durante el concierto, acústica del espacio, visibilidad, puntualidad, programa de mano, control de accesos, atención de invitados, grabación, etc. Obviamente, si el concierto es grabado para retransmitirse, por ejemplo por RTVE, las cosas se complican bastante porque ahí ya entran otras cuestiones y decenas de técnicos y materiales. Tiene sus claves y particularidades, pero como el resultado suele ser algo de gran belleza casi siempre resulta muy satisfactorio.

¿Cuál considera que es el panorama actual del mundo coral amateur?
Me voy a centrar en Madrid, porque es lo que conozco mejor. Hay muchos coros y miles de personas aficionadas, pero el apoyo por parte de las administraciones y las instituciones es inexistente. Los ayuntamientos y consejerías deberían apoyar de forma activa y decidida el canto coral en Madrid y nunca lo han hecho, independientemente de quién gobernase. Mientras esto no suceda, y a pesar de que tenemos miles de aficionados, coros magníficos y directores de gran nivel, seguiremos teniendo un nivel general por debajo de otras comunidades, con una descoordinación y atomización de los coros, sin unidad ni criterios comunes, con deficiente preparación musical y una programación de conciertos y actividades claramente insuficiente. Creo que es una falta de visión y liderazgo, y que debería existir una unidad de criterio y una política decidida para construir una plataforma sólida de canto coral en Madrid. Se necesitan gestores profesionales y una institución o asociación que aúne a todos los coros y fuerzas para conseguir sensibilizar y seducir a los políticos de Madrid, de manera que, con un trabajo serio y continuado durante años, podamos llegar a tener algún día la proyección coral que merecemos. Piensa cómo son las cosas en Cataluña o el País Vasco, donde, además de existir tradición de canto, cuentan con el respaldo decidido de sus instituciones, y te darás cuenta de cuál es el reto o camino que tenemos por delante. Tengo la esperanza de que una modesta asociación cultural, sin ayudas ni subvenciones, como la Sociedad Coral de Madrid, pueda ayudar y hacer algo en este sentido.

«Aún tenemos pendiente disponer de una ley de mecenazgo, moderna y de calidad, que permita que las empresas inviertan en la sociedad a través de la cultura»

¿Cómo animaría a iniciarse a cantar en coro a alguien que nunca lo ha hecho?
Por supuesto, lo primero que le diría es que fuese a la Escuela Coral de Madrid, donde va a encontrar una metodología de trabajo contrastada para aprender a cantar en coro desde cero. Hay cuatro niveles de aprendizaje, de manera que puede acudir cualquier persona, tenga o no conocimientos previos o experiencia alguna. En la Escuela, además, va a poder cantar en coros de diferente tipo, abordando repertorios para todos los gustos: clásico, góspel, musicales, rock, pop, infantil, gran repertorio, etc. Y lo podrá complementar, si lo desea, con clases de lectura musical y técnica vocal. Pero, por supuesto, si le da pereza o le pilla lejos la Escuela, le animaría a que buscase algún coro amateur cerca de su casa o trabajo, porque seguro que tiene varios, y simplemente fuese a probarlo. En un par de ensayos se dará cuenta del poderoso efecto sanador de la música coral. Hará amigos y disfrutará haciendo algo tan bello como cantar junto a otras personas obras musicales que le emocionarán.

¿Cuál es la importancia que usted le otorga a la gestión cultural, una profesión que en España se está consolidando poco a poco?
Le otorgo una importancia máxima. La cultura enriquece la sociedad y le da sentido a la vida de las personas. Es la máxima demostración de que somos una especie desarrollada (aunque no siempre lo parecemos), con capacidad de raciocinio e inspiración para mejorar y construir un mundo mejor. La gestión cultural comienza a ser considerada y respetada como profesión, aunque aún estamos a mucha distancia de otros países. Sinceramente, creo que aún tenemos pendiente disponer de una ley de mecenazgo, moderna y de calidad, que permita que las empresas inviertan en la sociedad a través de la cultura. Y, por supuesto, falta una mayor oferta formativa y un mayor aprecio por la profesión de gestor cultural. Entonces las cosas irán mejor. 

Usted es el CEO de Equipo Kapta, cuyo lema es «la agencia de las emociones». ¿Por qué han elegido este leitmotiv?
Ese leitmotiv viene de nuestra convicción plena de que los eventos, encuentros entre personas y marcas, deben buscar, para ser inolvidables, las emociones. La conexión emocional entre las marcas y las personas solo puede conseguirse a través de la generación de experiencias y emociones. El ser humano es emocional y, a pesar de que cada vez más se imponen hábitos de ocio y consumo digital, el factor emocional es el que nos engancha de forma más profunda y nos genera más recuerdos y momentos inolvidables. Nos definimos como la agencia de las emociones porque siempre buscamos, en todos nuestros eventos, que exista esa conexión emocional entre todos nuestros públicos.

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Concierto del Festival Vía Magna, organizado por Equipo Kapta. | foto: Festival Vía Magna

A lo largo de estos años en Equipo Kapta han celebrado 1.200 conciertos a los que han acudido más de 800.000 personas. También ha sido el director del Festival Vía Magna durante 24 ediciones. ¿Qué supuso llevar adelante este evento que tuvo tal repercusión en el mundo coral?
Creé el Festival Vía Magna con el subtítulo ‘La Voz de la Navidad’, y se mantuvo en marcha durante 24 años ininterrumpidos. Con él queríamos ofrecer conciertos de todos los estilos, con la voz como protagonista, mayoritariamente gratuitos, y en una época como la Navidad, en la que parece que la gente está más proclive a escuchar música. En el Festival Vía Magna se pudieron escuchar a grandes artistas clásicos, de jazz, góspel, flamenco, soul, folk…, de todos los estilos; pero el verdadero eje del festival eran los coros y la música coral, sobre todo navideña. En el festival participaron cientos de coros y más de 40 conciertos fueron grabados y retransmitidos por TVE a nivel nacional durante esos años. El Festival Vía Magna se convirtió en un clásico esperado por todos los melómanos, aficionados y curiosos en Madrid, fueran vecinos o visitantes. También fue el marco para la creación del Coro Vía Magna, que durante más de una década y dirigido por Óscar Gershensohn, abordó todas las grandes obras de la música sinfónico-coral, con un trabajo de una calidad sobresaliente, muy cercana a la de coros profesionales. En este sentido, tengo que decir muy orgulloso, que el nivel de algunos de los coros de la Escuela es excepcional. El Coro ConSonante y el Coro de la Sociedad Coral de Madrid abordan el gran repertorio y tienen una calidad artística que no he escuchado en Madrid en coros aficionados. La calidad de sus cantores y la magistral dirección de José Mena Polo y Rodrigo Guerrero son las claves para que un trabajo así dé sus frutos y tenga una gran proyección y enorme recorrido por delante.

«Un país en el que el fútbol o los programas del corazón mueven audiencias masivas, es un país con poco futuro, culturalmente hablando»

¿Qué opinión le merecen los conciertos corales participativos?
Tuve el orgullo y la satisfacción de organizar, dentro del Festival Vía Magna, el primer Mesías participativo que se hizo en Madrid, y además hacerlo como hubiera querido Haendel, es decir, a beneficio de tres ONG que trabajaban para la infancia más necesitada (Ayuda en Acción, Aldeas Infantiles y Acción Contra el Hambre). Fue una bonita y emocionante experiencia que grabó y retransmitió TVE a nivel nacional. Si bien creo que actualmente se abusa un poco de los conciertos corales participativos y no creo que se cuide o trabaje minuciosamente el aspecto artístico, sí puedo entenderlo como una experiencia muy interesante para muchos coralistas aficionados que, de repente, se ven cantando el Réquiem de Mozart, El Mesías o Carmina Burana en el Auditorio Nacional o el Teatro Real. Por tanto, aunque creo que detrás de estos conciertos participativos existe generalmente una motivación económica y no artística, pienso que pueden ser muy útiles para que los aficionados al canto coral vivan momentos y experiencias para recordar y que eso los anime a continuar o incluso a mejorar su preparación.

¿Poseen los coros amateur un papel social en el s. XXI?
Es indiscutible. Los coros son espacios de encuentro entre personas de todas clases, con una afición e inquietud común: cantar. Estar junto a otras personas que viven y trabajan en cosas muy diferentes a ti, pero que aman como tú el canto, es algo que construye una relación de amistad emocionalmente consistente y duradera. El aspecto social de los coros es innegable, por eso no entiendo que las instituciones que nos gobiernan, en España o en Madrid, no se den cuenta de su poder integrador y de sanación social. 

Alfredo Flrez

Las audiencias de la música clásica llevan años evidenciando rasgos de cansancio y ausencia a las salas de conciertos. ¿A qué se podría achacar y cómo revitalizaría usted los públicos?
En mi opinión, la música clásica necesitaría un plan de promoción a medio-largo plazo, dotado de suficientes recursos, para su difusión e integración seria en nuestros colegios y universidades. Ayudas para la creación de orquestas, una mayor programación de conciertos, gratuitos, usando teatros, salas, iglesias o la calle. Cuando uno piensa que en Alemania acude más gente a conciertos de música clásica que al fútbol o que allí cada pueblo tiene sus orquestas y coros, respetados y apoyados, y que la música está en todas partes y en muchos momentos, entiende la razón de muchas cosas. Lo cierto es que en España nunca hemos sido muy aficionados a la música clásica. Desde hace 25 años soy miembro de la Asociación de Amigos de la Ópera de Madrid, de la que soy vicepresidente, y he podido comprobar en muchas ocasiones cómo, debidamente guiada, la mayoría de las personas que decían que no les gustaba la ópera han descubierto que en realidad no la conocían y que podían emocionarse y disfrutarla tanto o más que un partido de fútbol o una serie de televisión. Mucha gente tiene la música clásica por seria y aburrida, pero la realidad —y lo he vivido acercándola a sitios o públicos que no la conocían o donde no era habitual— es que, cuando se difunde adecuadamente, se pueden derribar mitos y barreras y vencer resistencias, de manera que se llegue a producir un enamoramiento que dure para siempre. Lo cierto es que no soy muy optimista en cuanto a este tema porque, sinceramente, dudo bastante de la talla cultural de nuestros políticos, o de que les preocupe mucho la música clásica. Se necesitaría un trabajo serio y continuado, posiblemente décadas, para invertir la situación, que la música calase en nuestra sociedad, y que una parte tan importante de nuestra cultura perdurase y hasta evolucionase… pero, sinceramente, creo que en España no va a ser fácil que eso pase y es una pena.

«Estar junto a otras personas que viven y trabajan en cosas muy diferentes a ti, pero que aman como tú el canto, construye una relación de amistad emocionalmente consistente y duradera. El aspecto social de los coros es innegable»

¿Qué música escucha en su día a día (en el coche, en el trabajo, en casa…)?
Me gustan muchos tipos de música, generalmente donde prime una voz con personalidad. Desde Kaleo a Van Morrison, pasando por Carlos do Carmo, Bach por Sigiswald Kuijken o Masaaki Suzuki, Till Brönner, Sinatra, Ella Fitzgerald, Ola Gjeilo, Take 6, Nathalie Stutzmann, Liquid Mind, Julie London, Voces8, King’s Singers, Melody Gardot, Barry White, The Temptations, Sting, Annie Lennox, Ed Sheeran, Seal, Tony Bennett, Bill Evans, Monteverdi Choir, Jussi Bjoerling o Caballé… La lista es enorme, pero, como ves, no me aburro.

No se pierde un concierto de…
Me pierdo todos. Intento ver cada año, al menos, una Pasión de Bach y un Mesías, además de algunas óperas, algo de blues, soul o jazz…, pero lamentablemente me pierdo muchos conciertos, a los que me encantaría asistir, por falta tiempo. Al menos, eso sí, he conseguido mantener la música en mi vida, casi de manera permanente. Siempre está conmigo, cuando trabajo, leo, me ducho, en el coche, cocinando, en el gimnasio, de viaje…

Un reto profesional por cumplir.
Mi ikigai personal sería poder algún día volver a dedicar tiempo a trabajar por la música vocal y el canto coral. Me encantaría poder reactivar el Festival Vía Magna y que pudiera perdurar otras dos décadas, mostrándole a la gente tanta música vocal bella, conocida y desconocida, y tantas voces interesantes para recordar. Que mis energías se destinasen a posibilitar esos momentos de felicidad en otras personas sería un reto para mi futuro. De todas formas, soy aries, o sea, que dame algo de tiempo… 𝄂

por María Sendino
MUNDO CORAL Nº I